Manos en la masa: 20 estudiantes Súmate se certifican en panadería y banquetería

Después de nueve clases fuera del horario escolar, los jóvenes recibieron su certificado no sólo en la elaboración de pan sino también en banquetería. Y además, una noticia que amplía su futuro: una beca del 40% para continuar sus estudios en IPLACEX.

Por Valentina Díaz Zapata

La sede central de IPLACEX en Santiago fue el escenario de la ceremonia que cerró la cuarta versión de los talleres que su Escuela de Gastronomía y Turismo imparte a estudiantes de Fundación Súmate. Allí recibieron su certificado jóvenes del Colegio Padre Álvaro Lavín de Maipú, del Colegio Betania de La Granja y del Colegio Padre Hurtado de Renca.

El anuncio de la beca estuvo a cargo de la vicerrectora académica de IPLACEX, Tamara Heran. El beneficio está abierto a todos los jóvenes egresados de Súmate, no solo a quienes participaron en los talleres, y cubre el 40% del arancel de la carrera que cada uno elija.

Ese esfuerzo tuvo también un reconocimiento especial: ocho estudiantes fueron destacados por asistir al 100% de las sesiones.

ENTRE HORNOS Y FOGONES

Algunos batían huevos. Otros picaban cebolla del tamaño exacto. Y otros aliñaban el pescado para que los ceviches deleitaran a los comensales. Así se vivió la jornada de cierre de los talleres, en la que los estudiantes cocinaron para comensales reales.

En banquetería prepararon chupe de mariscos, empanadas de pino, churrascas con pebre, entre otras recetas. En panadería elaboraron donas, rollos de canela y distintas masas dulces y saladas.

Joaquín Marimán, estudiante del Colegio Padre Hurtado, aprendió a cocinar junto a su abuela. En su casa amasaban pan, pero en estos talleres descubrió un mundo nuevo. “Solíamos hacer solo pan amasado. En estas clases conocí que había distintos tipos de panes y técnicas. Algunas llevan mucho tiempo, incluso 12 horas de fermentación”, contó.

Para él, el resultado de cada preparación es lo más valioso. “Siento una satisfacción enorme. Me alegra mucho cocinar algo y comérmelo, o dárselo a algún familiar o conocido”, afirmó.

Romina Pino Olivares, docente de IPLACEX, destaca la actitud del grupo. “Son chicos que tienen ganas de aprender. Son muy curiosos, preguntan, han sido responsables y se nota que quieren seguir en la gastronomía”, señaló.

Según la docente, los nuevos sabores y técnicas les llamaron mucho la atención, al igual que los resultados de sus preparaciones, que muchas veces superaron sus propias expectativas.

MÁS QUE RECETAS: CONFIANZA EN SÍ MISMOS

El primer encuentro no fue fácil. Alejandra Jiménez, estudiante del Colegio Padre Álvaro Lavín, lo recuerda con honestidad. “Los primeros días quedé en shock, porque la forma de enseñar es distinta, por el nivel que ellos tienen. Al principio también fue vergonzoso, porque no nos conocíamos entre todos. Pero al final fue una buena experiencia”, relató.

Geraldine Tapia, terapeuta ocupacional del mismo colegio, acompañó ese proceso de cerca. Para ella, este fue un desafío enorme, pero también una oportunidad para que los estudiantes desarrollaran habilidades sociales.

“Es un orgullo ver cuánto han crecido los jóvenes y cuánto se han empoderado en las clases. En el colegio están en un contexto muy protegido, con sus compañeros, y acá es distinto”, explicó. “El mayor aprendizaje que se llevan es la confianza en sí mismos. Los veo mucho más seguros, más independientes, y el cariño que le tienen a la cocina ha crecido muchísimo”, agregó.

UN PASO HACIA LA EDUCACIÓN SUPERIOR

La beca anunciada por IPLACEX abre una puerta concreta para todos los egresados de Súmate. En la ceremonia, Tamara Heran recordó además que un estudiante formado en Fundación Súmate cursa hoy sus estudios en la Escuela de Gastronomía y Turismo del instituto.

Romina Pino observa ese mismo interés en el grupo actual. Según la docente, muchos estudiantes ven ahora la educación superior como una meta posible. “Les ha servido para empoderarse de sus conocimientos y saber que pueden lograr lo que quieran”, afirmó.

Alejandra lo confirma. “Me aporta mucho. Yo ya me imaginaba estudiar esto en el futuro, y con la certificación se me abrieron las puertas para dar un paso más”, aseguró. Joaquín comparte esa proyección: “Me gusta mucho cocinar, así que tengo planeado seguir con esto en el futuro”.

En sus cuatro años de trabajo conjunto, la colaboración ha crecido. Comenzó solo con banquetería y hoy suma también panadería.

David Barraza, director de la Escuela de Gastronomía y Turismo de IPLACEX, explica que el instituto entiende estos talleres como parte de su compromiso de vinculación con el medio y desarrollo de capital humano. “Siempre estamos atentos a las necesidades de jóvenes que necesitan un empujón. Ellos luchan por salir adelante, y nosotros luchamos por encantarlos con esta profesión”, señaló.

Para quienes recibieron su certificado este año, la cocina dejó de ser solo un taller: hoy también es un camino posible.

 

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