PANVIDA: Súmate y AIEP: tres años de trabajo en equipo
Trece estudiantes del Colegio Padre Hurtado de Renca recibieron su certificación como participantes de PANVIDA, un proyecto de formación en emprendimiento que desarrolla AIEP para Fundación Súmate. En su tercer año, la alianza dio un gran salto: involucró por primera vez a cinco escuelas del instituto y a 100 de sus estudiantes.
Por Valentina Díaz Zapata
Elaborar un jabón con ingredientes naturales, diseñar el logo de una marca propia o aprender a iniciar actividades ante el Servicio de Impuestos Internos (SII). Ese fue el recorrido de 13 estudiantes del Colegio Padre Hurtado de Renca durante PANVIDA, el proyecto que Fundación Súmate y AIEP realizan en conjunto desde 2024.
La versión 2026, bajo el nombre “Abriendo oportunidades”, culminó el 30 de septiembre con una ceremonia en la sede Barrio Universitario de AIEP. Allí, los jóvenes recibieron un diploma que reconoce su participación. Junto a ellos, trabajaron estudiantes y docentes de AIEP.

PANVIDA nació en 2024 como “Horneando oportunidades”, un taller de panadería. En 2025 avanzó hacia la charcutería, con el nombre “Conservando oportunidades”, e incorporó herramientas para emprender. Desde sus inicios, el proyecto cuenta además con el apoyo del Banco de Alimentos Lo Valledor.
Este año la alianza dio un paso más. Por primera vez participaron cinco escuelas de AIEP y se abrió la convocatoria a estudiantes de distintos niveles del colegio. El proceso comenzó en la propia escuela, con una ceremonia en la que cada estudiante firmó una carta de compromiso para participar.
CINCO ESCUELAS, UN MISMO PROPÓSITO
Durante agosto y septiembre, los talleres se realizaron en las sedes de AIEP de Bellavista, Grajales y Barrio Universitario, y también en el Colegio Padre Hurtado. Varias sesiones se desarrollaron fuera del horario de clases.
Cada escuela aportó desde su especialidad. En Gastronomía, Hotelería y Turismo, los estudiantes aprendieron técnicas de manipulación segura y conservación de alimentos, y extrajeron aceites y aromas mediante maceración y destilación básica. En Estética Integral elaboraron jabones artesanales a partir de residuos orgánicos e ingredientes naturales, con criterios de economía circular. Además, conocieron técnicas de autocuidado y la preparación de productos como shampoo y acondicionador.

La Escuela de Salud y Deporte les enseñó buenas prácticas de elaboración, almacenamiento y rotulación. En Administración y Gestión Empresarial revisaron el proceso de inicio de actividades, las obligaciones tributarias y el uso de las plataformas del SII. Por último, en Artes e Industrias Creativas trabajaron identidad visual y diseñaron prototipos de empaque para sus propios productos.
Constanza Palma, estudiante del Colegio Padre Hurtado, destaca esa última etapa. “Me gustó la clase de arte, donde nos ayudaron a crear el logo de nuestra marca. Yo creo que esto nos ayuda harto para poder emprender. Y también a quienes no sabíamos qué hacer más adelante, porque nos mostraron opciones que a lo mejor no conocíamos”, contó.
Javier Molina, educador diferencial del Colegio Padre Hurtado, acompañó al grupo durante el proceso. Recuerda que al comienzo los estudiantes se mostraron tímidos. Sin embargo, pronto notaron que los contenidos se relacionaban con lo que aprenden en su taller de Estética. Desde ahí, la conversación con los jóvenes de AIEP se volvió más fluida: incluso empezaron a preguntar información sobre carreras, las mensualidades y los aranceles del instituto.
“Fue muy bonito verlos expresarse en espacios que no son los de la escuela. Eso les ayuda a fortalecer la comunicación, que es fundamental para desenvolverse en la vida cotidiana”, afirmó.
APRENDIZAJES QUE REFUERZAN LA ESCUELA
Ximena Lobos, jefa de la Unidad TécnicoPedagógica del Colegio Padre Hurtado, coordina el proyecto desde la escuela. Explica que PANVIDA conversa directamente con la asignatura de inserción laboral que se imparte en el colegio, donde los estudiantes aprenden a armar un emprendimiento, elaborar un currículum y conocer sus derechos laborales.

“Cuando volvían a su clase, le decían: ‘Tío, todo lo que usted nos decía era así’. Se dieron cuenta de que lo que el profesor enseña no es invención suya, sino que es parte de las leyes”, relató.
La experiencia también permite que los jóvenes salgan de su zona de confort. Conocen otras instalaciones, otros talleres y otros profesores. “Esto tiene que seguir. No puede estancarse, porque es algo que le da vida a la escuela”.
UNA ALIANZA QUE SE CONSTRUYE EN CONJUNTO
María Eliana González, jefa de la Escuela de Gastronomía, Hotelería y Turismo, lidera el proyecto desde el instituto. Para ella, el sentido de PANVIDA está en ampliar el horizonte de los jóvenes.
“Queremos entregarles herramientas para que puedan generar sus propios emprendimientos. Que estudien cocina no significa que solo tengan que cocinar: pueden hacer otro tipo de cosas”, explicó.
La clave de la continuidad afirma, es el trabajo colaborativo. “Lo que mejor funciona es la comunicación y la bidireccionalidad que hemos logrado con el colegio y con la fundación. Los años de trabajo juntos nos han dado la experiencia para decir: ¿por qué no cambiamos esto? ¿Qué les parece si hacemos tal cosa?”, señaló.
AIEP ya proyecta nuevas versiones, con más herramientas y mayor autonomía para los estudiantes. Desde la escuela, Ximena propone sumar áreas como turismo o enfermería, que complementen los oficios que hoy se imparten.
En la ceremonia de cierre, Fundación Súmate agradeció a AIEP, en especial a Francisco Villar y a María Eliana González, por seguir creyendo en sus estudiantes y abrir nuevas oportunidades para ellos.

Para los jóvenes del Colegio Padre Hurtado, el diploma resume un proceso exigente, que requirió perseverancia y tiempo adicional. Pero también representa algo más: la certeza de que el oficio que aprenden en la escuela puede ser el punto de partida de un negocio propio.